Paseo de las Palmeras.
Amanecer de un domingo
con hambre de sueño rojo
en sus ojos
y en los míos.
Una sirena jugaba
con la estrella del destino
y un poeta que soñaba
con un poema
escondido.
Camino de aquel recuerdo…
Recuerdo de aquel camino…
Fiebre de amor en las almas
entre suspiro y suspiro
en el vaivén de las olas
y el viento
como testigo.
Sabor a sal en sus labios
en mis caricias delirio
con besos buscando besos
en su cuerpo
junto al mío.
Paseo de Primaveras.
Primavera de un domingo
que se perdió para siempre
y hoy recobro
del olvido.
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