Antes de abrir los ojos
Habitabais en mi casa.
Desde que me recuerdo
Yo era vuestra morada.
Crecí con vuestro sentido
Sin daros mi confianza.
Os usé para pedir...
Lo que el cuerpo demandaba.
Luego fue mi educación
La que me puso en guardia.
Pero os fui acogiendo a todas
Manteniendo la distancia.
Después os perdí el respeto,
Os usaba como dagas.
Nunca quise herir a nadie,
Aunque me lo reprochaban.
Yo iba llenando el saco
De montones de palabras.
No son muchas la que tengo,
Sé que más me hacen falta.
Sé que no ocupáis sitio,
Pero es tarea ardua
Encontraros y poneros
A disposición el que habla.
Ahora ya he descubierto
Que sois mi mejor arma.
Y no hay más débil fortaleza,
Que la que con piedras se alza.
Mucho puede la razón
Si el corazón lo demanda.
Pues derriba fortalezas
Usando sólo palabras.
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