LA POESÍA Y EL ARTE

Rechaza la poesía
que no te muerda la entraña,
la que no sale a tu encuentro
para inundarte de magia.

Desprecia el estéril arte
que no rompe y desbarata
-con fuerza de puñetazo-
los resortes de tu alma.

¿Es verso el verso que ruge
como un grito de algarada,
cual badajo desprendido
del seno de la campana?

¿Existe el arte que es tosco
jeroglífico que calla,
que espera, que solicita
solución de adivinanza?

No aceptes, ay, la mentira
de creer que tú no hablas
lenguas absurdas que afirman
dominar los que te engañan:

¿el arte que es arte sabe
tu emoción y tus palabras,
conoce cómo se incendian
los delirios de tus llamas,

te sorprende, te conmueve,
te enamora, te avasalla
con ímpetu de torrente
que es señor de donde pasa!

¡Desprecia a los mercaderes
de la filfa y de la nada!
¡No aceptes arte ni versos
que no te muerdan la entraña!

Adolfo Yáñez

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