Allá por el siglo XIII
estaba el padre sentado,
aquella tranquila tarde
contemplando lo sembrado. 4
A la puerta de su casa,
alquería Castellana,
el sol por el horizonte
ya sólo reflejos daba. 8
A lo lejos por el norte
a caballo se acercaban
jinetes que polvareda
a sus espaldas dejaban. 12
Raudos van hacia la casa,
que en sus planes bien encaja
pues ocupa unos terrenos
de posición destacada. 16
Atravesaron el río
que de Zapardiel se llama,
ante el padre se presentan:
“vos nos conocéis de nada, 20
pero en esta vuestra tierra
un castillo haréis de gala.
Con almenas de vigía,
con capilla bien hornada, 24
y grandes salas que sirvan
al guerrero de morada.
Cuando podamos lograr
que esta tierra conquistada 28
palabras cristianas rece,
santificando el lugar
como Castilla merece
por toda la eternidad.”32
Todo cuanto pedían
el padre lo construyó.
Desde allí la reconquista
de Castilla continuó. 36
Ya la humilde alquería
grande el en reino sonaba.
Ya las guerras acabaron,
ya los reyes se acordaban 40
que estos grandes caballeros,
ya debían heredarla.
Pero mejor liquidarles
sin que nadie se enterara. 44
Abandonada a su suerte
así quedó la alquería,
en manos de descendientes
de hijos-dalgo de Castilla. 48
Sus tierras fueron por siempre
de cereal productoras,
las paneras de la corte,
las llamaron los de otrora. 52
En este siglo presente,
una noche de tormenta,
las gentes del pueblo, todas,
acudieron bien dispuestas. 56
Buscando la protección
de la imagen que aún conserva
desde que los caballeros
en sus arcas la trajeran. 60
En el fragor de los truenos,
la llave suelta quedara,
y entre tanta oscuridad
no hubo quien ya la encontrara. 64
De pronto una luz muy blanca,
de una luna engalanada,
derecha enfocó a la puerta
para nunca abandonarla 68
mientras duraron los rezos
y la tormenta amainara.
Como nombre la alquería
recibió el de Torralba 72
Hoy ya son padre e hijo,
herederos de Torralba,
los que cuentan lo que ocurre
cuando la noche es muy blanca: 76
que en aquella densidad
de serenidad y calma,
ven bajar desde los cielos
discos de luces muy blancas. 80
y siempre se tranquilizan,
y de muchas cosas hablan,
de esos seres que en caballos,
por allí ya no cabalgan. 84
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