Mi corazón es, a veces,
como un potro enloquecido
que atropella con vehemencia
cuanto estorba su camino,
como un potro que rechaza
cualquier fusta o compromiso
que le dé brida a sus belfos
y le dé lastre a sus bríos.
Mi corazón brinca, a veces,
farallones y altos riscos,
la acechanza de los otros
o los miedos de sí mismo.
Y se embriaga, con deleite,
de utopías y de mitos,
cabalgando desbocado
sobre nubes y delirios.
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