Quieres un verso, así, sencillamente.
Y me lo pides tú, ¡cón esos ojos!
No es tan fácil apresar el aire,
ni retratar el alma a la sonrisa.
Continúa mirando como miras
y tendrás un poema y mil poemas.
Sonríe como lo haces cada instante
y rimarás palabras casi mágicas.
Quieres un verso y en nardo los derrochas
como el goteo de la fuente el agua.
Y si yo, de verdad, fuera poeta,
sólo tendría que copiar tu cara.
¿Quieres un verso?, mírate al espejo
y te dirá un soneto de cristales.
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