Beberé todo el vino de la bota,
si es en vaso tampoco lo desdeño
y también en porrón pondré mi empeño
en apurar hasta la última gota.
Comeré, mientras tanto, la matanza:
torreznos, lomo de olla, longaniza...,
con ello el engranaje se agudiza
y la andorga agradece la alabanza.
El comer y el beber son dos placeres
que si los ejercitas cuanto quieres
difícil te será llegar a viejo.
Pero, como asegura algún galeno:
Si todo lo que tomas está bueno...
come, bebe y ahórrate el consejo.
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