Cuando de niño yo empecé,
a darme a esto de la escritura,
tan en serio lo tomé,
que sólo en serio lo escribía.
Y como esto es oficio de dos días,
los escritores son muchos y pocas palabras había,
por eso, de pasatiempo yo lo usaba
en las noches de invierno oscuras y frías.
Al principio, pocas cosas te diría,
algunas de amor y otras de alegría,
pero ahora parece que me va la vida en ello
hablándote de los temas más cínicos y plebeyos.
Si yo consigo arrancarte una lágrima, una sonrisa o un lamento,
habré conseguido uno de los mejores premios,
pues un buen escritor no es aquel que sabe muchas palabras,
sino el que sabe utilizarlas.
Algunos escritores, te dirán que,
de niños no querían ser poetas,
yo te digo que no quisiera tener de profesión las letras.
Pero cuida, compañero,
la vida de sabio y caballero,
porque en esta vida, hoy somos queridos,
y mañana odiados.
En el estudio te puedes apoyar si tú quieres triunfar,
algo debes escribir si la intención te puede venir,
y si tú quieres llegar a más,
haz una bonita poesía y con el tiempo aprenderás.
Y yo aquí, hablándote sin querer,
de lo mucho que es para mí, este mundo de las letras,
y diciéndote lo que pienso de ellas.
Una poesía debe ser para ti un sentimiento,
si consigo expresar lo que de verdad siento,
entonces triunfaré en el legado de tener una huella en el pasado.
Con esta poesía, que de ideas no es muy rica,
te digo que vivas la vida como el cuerpo te pida,
que seas feliz y que la verdadera riqueza te la da la vida.
Ya me despido, como un caballero,
que deja su corbata y sombrero,
y se pone a la luz de la luna escribiendo
unas bellas y bonitas palabras que espero te dejen sin aliento.
1 comentario:
No había visto esta poesía antes, pero me ha encantado. No conozco al poeta pero estaré pendiente por si publica otra nueva...
Mis felicitaciones Javier
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